martes, 3 de junio de 2008

PAULINA Y LOS MIAMI


La primera postura política que le conocí a Paulina Rubio tuvo lugar en una conferencia de prensa convocada por Universal Music, su casa editora, en Polanco, Distrito Federal. No estuve, pero me contaron que cuando la niña, que llevaba uno de esos proyectos de perro, diminuto y ojeroso en sus brazos, fue consultada acerca de lo que pensaba de las mujeres de Juárez, se dio vuelta y a la agente de prensa de la Compañía le espetó un singular: ¿Qué pasó en Juárez?
Algo parecido le pasó a una de mis colaboradoras en Playboy frente a Cristian Castro. Ante el hecho de que su esposa de entonces, Valeria Liberman, es judía practicante, la chica en cuestión le preguntó acerca de su interés en Medio Oriente. Frente a lo que el hijo de la Vero respondió con un alzamiento de hombros y un sincerísimo: - No, no me importa nada de nada.
Conocidas son las “valientes” hazañas del español Alejandro Sanz frente a lo que él considera la dictadura de Chávez en Venezuela. Puestos a admitir, deberíamos aceptar que poco hace el comandante bolivariano a favor de su imagen frente a las personas que no lleven puesta una camiseta roja; ese hecho, no obstante, no habilita a este muchacho cantor que se cree talentoso porque conoce uno o dos acordes más que muchos de sus colegas, a dirimir así nomás cuestiones políticas que en nuestro atribulado Continente resultan mucho más complejas. Por lo pronto, es muy simple imaginar lo que pasaría si el chico del corazón partido se plantara en los Estados Unidos a decirle a Bushjunior que no cantará en su país hasta que no se vayan las tropas de Irak, por ejemplo. O que como europeo que es ahora que todos los españoles se creen europeos, ofreciera un concierto gratuito en la Plaza del Pueblo a todos los inmigrantes que viven en Italia. Ni hablar lo bueno que sería que todos sus gorjeos se hubieran puesto al servicio de resolver el fraude electoral que –se dice- tuvieron que padecer y aguantar otra vez los hermanos mexicanos.
Cuando Shakira, además de las caderas, mueve las neuronas y dice que Fernando de la Rúa fue un gran presidente para la Argentina; cuando en el programa de Cristina o de Don Francisco elogian los arrebatos religiosos del curado de la bilirrubina Juan Luis Guerra; cuando Emanuel con sus más de 60 años se queja porque en las fotografías con que su disquera promueve su último gran éxito “La chica de humo” se parece mucho a Walter Mercado (y…el tiempo pasa…), es muy fácil darse cuenta de que en realidad hay una sola patria y está en Miami.
Por eso es coherente que estos “artistas” hagan campaña para que gane Obama.
El problema lo vamos a tener nosotros, los latinoamericanos, cuando el futuro presidente negro de los Estados Unidos comience a sufrir un proceso parecido al de Michael Jackson, diría mi amigo Alejandro.
Mientras tanto, en España, los otros Miami, los que contrata Anita Obregón para que le den palizas a Jaime Cantizano, están demostrando que Zapatero no las tiene nada consigo. Aznar los dejó a todos lobotomizados. Encima, se desbordó el Ebro.

2 comentarios:

Chico Migraña dijo...

La pose da Paulina, su gesto, su mirada, esos detalles lo dicen todo. Qué pena.

Jack Randal dijo...

Lo más triste de sus desinformadas opiniones expresss "y siempre muy trendy" es que son trasnmitidas a mucha gente, lideres de opinión global sin opinión. Apuesto que MacLuhan no lo pensó ni en su peor presadilla.