viernes, 2 de enero de 2009

ENTREVISTA A CARLOS CUARÓN PARA MILENIO SEMANAL


Soy un novelista de closet

Películas que transformaron para siempre y para bien el rumbo del cine nacional: Sólo con tu pareja y …Y tu mamá también. A ambas las escribió un hombre nacido el 2 de octubre de 1966 llamado Carlos Cuarón, guionista de profesión y escritor vocacional.
Graduado de la UNAM en Lenguas Inglesas, alumno dilecto del Sundance Institute, el hermano menor de Alfonso, el laureado director de Harry Poter y Los niños del hombre, entre otras, también se ha revelado como dramaturgo con obras como Llantas contra el pavimento, Zapatos y alpargatas, Puro y natural y Coco Tuétano y la rebelión de las armas.
La palabra es lo suyo, tanto que desde que empezó a coquetear con “esa prostituta” (Cuarón dixit) llamada cine, comenzó también a familiarizarse con los premios en festivales internacionales de gran prestigio por caso el de Venecia, donde se alzó con el León de Plata al mejor guión por Y tu mamá también.
Carlos Cuarón es un hombre lleno de historias, un tipo consustanciado con su profesión de guionista, tal como lo demostró en una columna firmada por él mismo para la revista Letras Libres y en la que se dedicó a describir su oficio. “Para ser un buen guionista hay que saber conciliar con los colaboradores más importantes, sobre todo con el director. Hay que hacer a un lado el ego y ofrecerse con humildad. Un guionista es un escritor a prueba de balas.”, agregaba rotundo.
Hoy, ese hombre que en numerosas ocasiones e injustamente, ha sido llamado “el hermano”, enfrenta quizás la prueba más dura en su carrera cinematográfica al presentar la ópera prima Rudo y cursi, con Gael García Bernal y Diego Luna, cuyo guión también le pertenece a Carlos.
Fútbol y música dan colorido a la película producida por Cha Cha Cha Films, una flamante productora formada y dirigida por los cineastas Alfonso Cuarón, Guillermo del Toro y Alejandro González Iñárritu.

Tiene su estudio en una calle que se llama Colorines, esquina Árbol de fuego. La realidad tiene todo para un guionista.
Totalmente, de eso se trata. En Cuernavaca vivía en la esquina de Senda Misteriosa con Senda de la Meditación.

¿Le gusta que le digan “Carlos Cuarón, guionista u hombre de cine”?
Las dos están bien. Soy guionista, soy hombre de cine, me imagino que también soy hombre de letras, porque he escrito obras de teatro y he publicado algunos cuentos. No me importa, me considero cuentahistorias, porque finalmente es lo que hacen un guionista, un literato y un cineasta.

¿Cuál es la historia de contar historias?
Primero empezó mi pasión por la lectura, como a los 11 años. Sobre todo lecturas de humor blanco, Marco Antonio Almazán y Enrique Jardiel Poncela eran dos escritores de los que más leía. Fue muy importante para mí, a pesar de que esté considerada una sub–literatura, porque lo que me dieron esos libros fue el gusto a la lectura, podía leer y no aburrirme. Mi mamá me sentaba a leer Corazón, diario de un niño y me quedaba dormido, aburridísimo; de ahí, poco a poco, fui descubriendo a mis autores, inmediatamente cuando empecé a leer en tercero de secundaria cosas más serias, me enamoré y decidí que quería ser escritor a los 14 años. Tienen mucho que ver escritores como Tito Monterroso, Jorge Ibargüengoitia, el mismo Carlos Fuentes, por supuesto, García Márquez.


¿Cómo escribe los guiones de las películas que dirigirá su hermano?

Alfonso y yo tenemos un proceso de colaboración, que ya está muy hecho, porque son muchos años de trabajar juntos. Empezamos hace más de 20 años. A Alfonso, generalmente, le gusta pensar en un sofá o estirado en una hamaca y yo necesito un escritorio, entonces tomo nota y vamos platicándonos la historia, es como jugar ping-pong con las palabras.

¿Existe la nueva ola del cine mexicano?
No creo que haya una nueva ola, periódicamente se ha hablado del nuevo cine mexicano y del resurgimiento de éste y lo que pasa es muy sencillo, como desde hace mucho tiempo ha dependido el cine mexicano del subsidio estatal, cambia un sexenio viene un presidente con buenas intenciones, entonces va pa´arriba, se hace un montón de películas, a mitad del sexenio empiezan a bajar y al final ya no hay nada, a nadie le interesa nada, se acabó el cine nacional y la típica crisis.

¿Qué lo ha traído hasta aquí, cuál ha sido su vida, cuán absurda ha sido su comedia humana?
Si he de seguir las enseñanzas del Corán, ha sido un accidente afortunado tras otro, porque hasta los accidentes feos que causan dolor y sufrimiento, han sido finalmente para bien. El accidente fue que mi hermano estudiaba cine y que yo iba a cargarle los cables en sus ejercicios de la escuela y en el momento en el que necesitó que alguien le escribiera un guión volteó y me habló.

¿Cuántos hermanos son?
Somos cuatro. Alfonso y yo nos dedicamos al cine. Nuestro
hermano mayor es biólogo conservacionista especialista en primates y selva tropical y mi hermana, que está entre Alfonso y yo, es veterinaria.


Usted es un tipo raro porque terminó de leer el Ulises y sigue las enseñanzas del Corán.

No es que siga las enseñanzas del Corán, lo que sí sé es que parte de cómo se estructura la vida de los musulmanes es bajo la creencia de que todo es un accidente. Alfonso dice que cuando me invitó a colaborar con él yo tenía una novia que me quería muchísimo y que esa niña se llamaba Literatura, porque yo me dedicaba a escribir cuentos; entonces llegó él y me presentó a una puta que se llama Cine y que me encantó.


¿Está en deuda con algo que haya querido hacer?

No que quise hacer, porque nunca vivo en el pasado. No sólo creo, lo soy, lo he hecho, tengo obras de teatro que están producidas, que están publicadas; tengo cuentos publicados, soy básicamente un novelista de closet, pero han sido tantos años de represión que hoy estoy en una especie de “oye, expresa” a punto de estallar en ese sentido. Sí es cierto que tengo un lado reprimido, estudié Letras Inglesas, sé perfectamente que Joseph Conrad empezó a escribir a los 42, entonces no me preocupa, tengo la certeza desde los catorce años de que voy hacer varias novelas, no una.


¿Cómo ha sido crecer en el seno de la familia Cuarón?

Es mi normalidad. A todos nosotros nos parece muy normal la vida que hemos llevado y como hemos crecido, somos la típica familia mexicana de clase media, crecimos en los 70, 80.


¿En qué colonia vivía?

En nuestra primerísima infancia en la Roma, después nos mudamos a San Jerónimo. Mi padre era médico nuclear, se separó de mi madre cuando yo tenía cinco años y se divorciaron cuando yo tenía siete, somos hijos de divorciados. Por ser el más chico a mí me tocó una educación proporcionada por mi nana Libo. Mi madre tuvo que hacer un poco de padre proveedor. A mi papá lo veíamos una vez a la semana hasta que cumplí doce años y nos dejó de ver.

¿Fue algo trágico para usted?
No me gusta ver las tragedia en las cosas, prefiero verla en otros lados. A los trece años me parecía normal vivir con mi mamá y mi nana y no ver a mi papá.

¿De qué fue sacando partido para conquistar, para seducir?
El sentido del humor es algo que saqué como mecanismo de defensa y tiene que ver con ser el hijo más chico. No tenía como defenderme físicamente y encontré en el lenguaje mi única defensa. Llegaban a molestarme mis hermanos grandes y yo les soltaba ideas, recuerdo a Alfonso enojándose, poniéndose rojo porque yo sólo le decía: “Soy más grande que tú” y él me decía que era un idiota, que cómo podía ser, si me llevaba cinco años, entonces yo le decía que había nacido en octubre y él en noviembre y que por lo tanto yo era más grande que él, era perfectamente consciente de que le estaba diciendo una barrabasada, pero lo que estaba haciendo era sacarlo de quicio. Con mi familia, gané todas las guerras en forma verbal.

¿Sufrió mucho a causa de las chicas?

Pues, más o menos, recuerdo que en primero de primaria las niñas me seguían para pellizcarme o darme besos; prefería los pellizcos a los besos, creo que eso marcó mi relación con las mujeres (risas).

¿En la adolescencia se sentía ganador?
En la pubertad fui un chavito muy inseguro, me refugié en el estudio, durante uno o dos años de mi vida me volví un “matadito”. En esos dos años tuve alguna novia y no me fue bien con ella, obviamente, me volví muy introvertido, mi principal motivación en la vida era sacarme 10. Lo veo ahora y digo que “qué bueno que nomás fue un año”.

¿Después jugó al necesitado?

Siento que fue parte del desarrollo normal de un niño, era un púber, las niñas hacía tres años que habían crecido, ya tenían “chichis”, caderas. Mi novia de sexto año era una tabla, que dejé de ver en el verano, cuando regresamos a primero de secundaria, recuerdo que la vi y se me cayó la quijada (risas) y no me atreví a hablarle. Me refugié en el estudio porque era muy violento todo este mundo adolescente, de los típicos niños que entraban al baño y se la medían, a mí me sacaban de onda todas esas cosas.

¿De todos los universos posibles que giran a su alrededor cuáles le interesan?

A mí me llama la atención la vida, en general. Por supuesto, tengo mis pasiones muy personales.

No es del América.
No, puto el que le vaya al América, sí soy fanático del fútbol, no soy de los Pumas, todo el mundo cree que Alfonso y yo somos de los Pumas, pero Alfonso le va al Atlas; yo, al Cruz Azul.

¿Le pasa con el fútbol lo mismo que a Buñuel que si le preguntaba a alguien si tomaba vino y le contestaba que no, sentía cierto desencanto?

Un poco, lo que pasa es que cuando la gente me dice eso, por lo general, me burlo mucho.

¿El mexicano no va como perdiendo siempre las cosas?

Se necesita, por supuesto, una nueva mentalidad ganadora, pues hay una falta de conciencia del mexicano que puede hacer las cosas y de que puede ser exitoso y de que está a la misma altura que cualquier otro.

¿Es perredista?

No, me parece que todos los partidos políticos en este país son una porquería, sí soy un tipo de izquierda, pero el PRD no representa la izquierda.

¿Quiénes son sus favoritos entre los actores mexicanos?
Diego y Gael, son estrellas del mundo y son actorazos. Daniel Giménez Cacho es como el actor perfecto; Chucho Ochoa, Damián Alcázar es un camaleón y tiene una disciplina para el trabajo muy envidiable; Marco Pérez es otro actor joven que me fascina.

¿Qué guionistas le interesan?
Charlie Kaufman, Alan Boyle, Guillermo Arriaga, Richard Price…

¿Le interesan las historias mexicanas?
No me gusta adjetivar, a mí me interesa el cine, no el cine mexicano, me gusta la literatura, no la literatura mexicana.

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