
ANDO TAN A FLOR DE PIEL
QUE MI PIEL TIENE EL FUEGO DEL JUICIO FINAL
- Zeca Baleiro
poemas o algo parecido. escritos varios. entrevistas.


tanto que ardías

Un pensamiento sin voluntad que sobreviene en circunstancias inexplicables: ¿qué ruido tiene un somnífero?. Un sueño: caminas al lado de tu madre por el estadio olímpico de Roma. Buscas a un amigo entre los jugadores. – El entrenador nunca lo pone, dice ella. No lo busques. Y se ríe. Despiertas con un deseo: tener grabados todos los matices de su voz para poder escucharlos en un Geloso. Sensaciones recurrentes, universos cerrados donde tu cerebro se estanca cuando divaga: la tibieza de la Bella Durmiente segundos antes de que el Príncipe la despierte / La oscuridad húmeda de Huckleberry Finn / Las voces superpuestas de un cuento de Kureishi, aquel de una fiesta con escritores / Cómo brillaba el sol en esa escena de la película de Paul Auster, cuando ellos llevan al muchacho negro a buscar a su padre / La lluvia en Round Midnight... Los paisajes certeros que evocas a menudo y sin saber por qué: debajo de un puente entre La Boca y San Telmo / El cruce de vías en León Suárez / Una tarde en la avenida Rivadavia a la altura de Caballito. Los ojos abiertos por primera vez en el día. Lo primero al despertar: pensar en él. Lo último antes de dormir: pensar en él. Las decisiones trascendentales: dejaré de tomar café / a partir de ahora tendré el pelo largo y no me lo pintaré más de rubio / no lo llamaré nunca más por teléfono / Dudas sin resolución: ¿es mejor usar acondicionador para el pelo o no usarlo? / ¿El tiempo que viviré me permitirá releer El sonido y la furia, Experiencia y Opus Nigrum? / ¿Engorda el agua Bonafont con sabor a naranja? / ¿Me moriré antes de tiempo por no consumir lácteos? Planes: aprender a hablar en inglés / aprender a hablar en italiano / Estudiar a Bajtin / Engancharme con alguna telenovela / Viajar a San Pablo a conocer a Zeca y a Arnaldo Lo que me gusta y no quiero perder: esa risa, el aludido sabe de qué risa hablo / las tardes en que me recuesto en el sofá, tomo mate, veo a Buenafuente y mis gatos me observan al unísono / las mañanas cuando llego a la Redacción y encuentro la cuadrícula en blanco, dispuesta a ser llenada con las notas que se me ocurran / la textura de los ñoquis al pesto que hace Luis en la Parrilla Quilmes / los partidos de la premier League, sobre todo los del Manchester...por Ruud. FELICIDADES, muchas. Por la experiencia de vivir, que está buenísima. PS: Ojalá en el 2006 consiga un paquete de esas galletitas holandesas, cuyo nombre no puedo recordar. Prometo no convidar a nadie si eso pasara. |

Explorar el ancho territorio que condensa la música brasileña contemporánea, es una tarea que no tiene fin, pero que a la larga resultará gozosa y reveladora. Es decir, si la pretensión no consiste en convertirse en la persona que más sabe de lo que por muchos críticos es considerado el más vasto corpus musical del planeta, todo lo que uno vaya encontrando en el camino, redundará en un placer de alta intensidad que todo melómano bien nacido querrá compartir con su prójimo. El paulista Arnaldo Antunes es una de esas piedras preciosas que componen el tesoro de la música del Brasil. Y en esta entrevista brilla con luz legítima para todos aquellos interesados en un arte ajeno a los rankings, pero cercano al alma. Tiene aspecto de un hombre que nunca estuvo aquí. Extraviado quién sabe andará por líneas consumadas y consumidas de poemas concretos, herederos de la tradición que en Brasil ha tenido representantes de fuste, por caso Decio Pignatari, Haroldo y Augusto de Campos, Ronaldo Azeredo, Jose Lino Grünewald, Luis Angelo Pinto... Tiene también un aire de rockero sudamericano que es fiel a su trayectoria: fue uno de los líderes del desaparecido grupo Titás, cantera de compositores importantes como él mismo y su compañero de aventuras, Nando Reis. Arnaldo Antunes es, además de rockero, poeta, cantante con la voz más metálica del planeta, calígrafo contumaz, un complacido padre de familia (seis hijos y esposa bajista, a la sazón integrante de su grupo) y uno de los artistas más queridos de Brasil. Nacido en 1960 en San Pablo, este ex estudiante de Letras va por su séptimo disco en solitario, el último de los cuales, Saiba (Sepa), demuestra hasta qué punto la exquisita forma de sus canciones, disparadas en múltiples direcciones musicales, preceden a un contenido que podría definirse en tres conceptos esenciales: ternura, ingenio e ironía. Cantor feminista, curioso bailarín (sus gestos mecánicos en el escenario hablan de un hombre reconcentrado y muy seguro de sí mismo), Arnaldo es el tribalista, junto a Carlinhos Brown y Marisa Monte(sus hermanos del alma), menos conocido, acaso el más misterioso y subyugante del último fenómeno discográfico brasileño. Entrar en su cosmos es sacar el boleto a un mundo donde las palabras, en raíz y apariencia, dan testimonio de un artista íntegro e integral, es convertirse inmediatamente en un verdadero fanático de Antunes. Quienes se permitan el privilegio de escucharlo, disfrutarán de un músico y poeta exquisitamente personal, un mago de la sensibilidad sin tapujos, un artista con la obra a flor de piel. Arnaldo Antunes habla de su último trabajo discográfico, de la importancia de ser un tribalista y de por qué Ronaldinho Gaúcho es, definitivamente, mejor que Ronaldo. MARISTAIN: Si en Paradeiro pedía con mucha insistencia que le prestaran atención, en Saiba, su último disco, canta como si esa atención le hubiera sido dada...¿coincide? ANTUNES: Sí, es un CD más apaciguado; es un disco en el que canto con más serenidad, tal vez sea el más sereno de toda mi carrera musical. Creo que viene un poco como herencia de Los Tribalistas. Haber tenido la experiencia de cantar con Marisa (Monte) y con Carlinhos (Brown) me ayudó a encontrar la interpretación más adecuada para las canciones de este disco. MARISTAIN: ¿No será una serenidad propia de los 46 años? ANTUNES: No creo. La verdad es que me siento libre para hacer cualquier cosa en los próximos discos. Puedo volver a hacer un disco de rock, más gritado. No lo sé. Saiba es un momento por el que estoy pasando. Aquí me quise centrar en el formato de la canción y el canto está condicionado a esa motivación. Pero no es nada definitivo, aunque es cierto que este disco es el más personal de todos los que he hecho y que las canciones tienden a una estética intimista. MARISTAIN: Encuentro a Saiba, además, como el más enmarcado dentro de la tradición brasileña. ANTUNES: Sí, aunque siempre hice muchas mezclas en mi música. La cultura brasileña es mestiza, resulta muy híbrida por naturaleza. Existen muchos ritmos en nuestra música, muchas maneras de hacerla, y siempre hay un sabor brasileño en todo lo que hacemos pero mezclado con el funk, con el rock and roll, con el reggae, otros géneros del mundo que en mi caso me gusta escuchar. Ahora bien, con Saiba, quizá por haber privilegiado el formato de canción, hay una presencia más fuerte de la canción popular brasileña. MARISTAIN: Y hace su primer bolero en Saiba: ”Imaginou”... ANTUNES: No había pensado esa canción como en un bolero... MARISTAIN: Arnaldo, casi hasta la podría cantar Omara Portuondo ANTUNES: Eso sería maravilloso. Asistí a un concierto de ella en Cuba y me encantó. Tal vez pueda encontrarse ese lado latino en Saiba, así como en otros de mis discos, porque en realidad amo la música latina, la salsa, la rumba y esas cosas. También es cierto que no sé precisar con tanta certeza dónde está lo más latino en mis canciones. Por ejemplo, no me había dado cuenta de que “Imaginou” podía ser escuchada como un bolero. MARISTAIN: Lo que sí es cierto, es que “Imaginou” parece una canción de serenata. ¿Ha escrito muchas canciones para conmover a alguien? ¿Le ha dado resultado? ANTUNES: En general no es tan específico. Sí hay muchas vivencias en las canciones, pero ninguna está dedicada a alguien en especial. MARISTAIN: Si estableciéramos una relación entre su disco anterior, Paradeiro, y el reciente, Saiba, ¿”Elizabet no chuí”, la canción que hace con Carlinhos Brown, podría ser una continuación de “La masa”? ANTUNES: Esas dos canciones tienen una cosa muy bahiana, ligada al sonido de los blocos africanos del carnaval de Salvador. Aunque “Elizabet no chuí” sea más de candomblé, mezclada con funk...las dos son bahianas, sin dudas. MARISTAIN: Hace unos años usted hizo una muestra de grafías y poemas que se llamó “Caligrafías”. Y ahora en Saiba elige escribir con su propia letra la información en la portada. Me gusta mucho la tradición oriental y milenaria de la caligrafía. Para los orientales, la caligrafía es una modalidad artística. Tengo ese interés de contaminar visualmente las palabras, para extraer de ellas una entonación gráfica que dé otra dimensión a la expresión. En el caso de Saiba, también había interés de remarcar, con la escritura propia, el tono intimista, el carácter personal del disco. Por eso también están mi acta de nacimiento y las huellas de mis pies cuando era bebé. MARISTAIN: Bueno, pero también escribe con su propia letra para presumir. Sobre todo ante los que tenemos tan mala caligrafía. Usted parece el “Ronaldinho” de la letra... ANTUNES: (risas, muchas risas) MARISTAIN: Cuando en Saiba aparecen Carlinhos Brown y Marisa Monte, sin embargo no aparecen Los Tribalistas... ANTUNES: No me gustaría que aparecieran Los Tribalistas. No hay en ninguno de nosotros tres la intención de repetir esa experiencia, aunque seguimos haciendo cosas juntos. Muchas personas desean que continuemos como un trío, porque el disco de Los tribalistas representó un gran suceso no sólo en Brasil, sino en otros países. Para nosotros, en cambio, que venimos trabajando juntos desde hace 10 años, ese fue un momento único. No deseamos que Los Tribalistas sea nuestra camisa de fuerza, ni que se convierta en un formato obligatorio. MARISTAIN: Entre los tres, la jefa, la gran ministra de Relaciones Exteriores de Los Tribalistas, fue Marisa, ¿verdad? ANTUNES: (risas) Nosotros compusimos todo juntos, cantamos juntos, no podría decir qué parte de Tribalistas corresponde con certeza a cada uno, aunque Marisa condujo más la producción, tal vez como eco de la estructura matriarcal que existe en varias tribus indígenas. MARISTAIN: ¿A quién le daría el título de heredero del tropicalismo en Brasil? ANTUNES: Yo creo que todos somos un poco herederos del tropicalismo, pues este movimiento se integró con el tiempo en el torrente sanguíneo de la cultura brasileña. Los artistas que me interesan a mí son los que trabajan con una mezcla musical muy orgánica, por ejemplo Lenine, cuya obra tiene un poco de maracatú, de samba, de funk, de rock. Nação Zumbi, Chico César, Pedro Luis e a Parede, todos ellos están haciendo un trabajo musical que en cierta forma asume orgánicamente la libertad de transitar entre distintos géneros. Yo me siento identificado con ese tipo de actitud musical que tiene que ver con la contribución tropicalista. Acompaño tambien con admiración toda la producción posterior de Caetano Veloso, Gilberto Gil y Tom Zé. MARISTAIN: Bueno, en una entrevista reciente Caetano dijo admirarlo mucho a usted. Por su voz grave, por su inventiva y además por ser una gran persona. Lo mismo destacó el crítico André Midani, quien dijo que usted era “una de las personas más hermosas” que le tocó conocer... ANTUNES: Sí, la verdad es que me emocioné mucho cuando leí el comentario de André Midani. Pero ser una buena persona no se coloca para alguien como meta de vida. Vivo un poco como la canción de Los Tribalistas cuando dice que “usted no tiene que hacer nada, basta ser lo que usted es”. MARISTAIN: ¿No será que evita el conflicto? ANTUNES: El conflicto es muchas veces fundamental para el crecimiento. Mi salida de Titás, por ejemplo, no fue nada fácil. Significaba dejar a una banda a la que había pertenecido durante 10 años y había que tomar una decisión que a muchos iba a disgustar. Claro que esa decisión estaba ligada a una necesidad de realizar mi proyecto como solista, como una forma de crecimiento. Por eso digo que el conflicto es a veces inevitable. Al mismo tiempo, pienso que siendo honesto con los propios deseos se puede adquirir cierta integridad que hace más fácil la relación con los demás. MARISTAIN: Aunque usted hable tanto del tropicalismo, da la sensación de que ha escuchado casi toda la música brasileña, desde Arrigo Barnabé hasta Caetano, pasando por Hermeto...en fin... ANTUNES: Bueno, es que la música brasileña en general tiene una tradición muy sofisticada. No sólo en las letras, que muchas veces son poemas cantados, sino también en los aspectos musicales, experimentales...ahí está Arrigo, es cierto. Y están también las canciones de los 40, de los 50: Noel Rosa, Ary Barroso, luego viene la bossa nova, con Joao Gilberto, el tropicalismo con Gil y Caetano...en fin, nuestra música está en una renovación constante de lenguaje y lo único que yo hago es intentar estar a la altura de esa tradición, de ser justo con ese lenguaje. Por supuesto, tratando de aportar algo a esa tradición, lo que no es poca cosa, claro está. MARISTAIN: Y estar a la altura de esa tradición, ¿se hace posible en la medida en que los brasileños son tan reacios a permitir la entrada de otras tradiciones?. ANTUNES: Creo que efectivamente hay poco tránsito de información entre Brasil y los países de habla hispana, que se comunican mucho más entre sí. Será porque nosotros hablamos portugués. Quizá sea la barrera idiomática la gran causante de que no haya más intercambio musical. MARISTAIN: ¿Es sólo el idioma? ¿No será que el brasileño en general es poco dado a escuchar música de otros lugares del mundo? ANTUNES: No lo sé. En mi caso, tengo mucha curiosidad por la música de todos los lugares. Si voy a otro país me interesa mucho conocer su música. Recientemente estuve en Angola y regresé a San Pablo con muchos discos de música angoleña. Así que no sé a qué se debe esa dificultad de penetración de la música latina en Brasil. MARISTAIN: Hace poco, Silvio Rodríguez declaró que Brasil y Cuba eran hermanos de sangre y que esa hermandad la descubrió en Angola. Como si gran parte de la raíz latina hubiera nacido en Angola. ANTUNES:¡Qué increíble! Esa parece una declaración de Carlinhos Brown, que hace esa cuenta, esa matemática, entre África, Cuba y Brasil. Incluso su disco, Carlito Marrón, es producto de esa ecuación. MARISTAIN: Cuando dice Carlinhos Brown, ¿se refiere a ese muchacho moreno que juntó a 400 mil personas en las calles de Barcelona? Eso es casi como decir que todo Barcelona salió a la calle a cantar las canciones de Carlinhos... ANTUNES: Increíble, me enteré por el periódico, y ¿qué quieres que te diga?, me parece sencillamente maravilloso. Me alegro mucho por él, muchísimo. MARISTAIN: ¿Cómo cree que ha sido la infancia de George Bush? ANTUNES: Jajaja, ay, Dios mío, no lo sé. Esa es un poco la cuestión de la canción “Saiba”, destacar que hasta las personas más horribles del mundo fueron niños alguna vez, fueron bebés. La intención de esa canción es rehumanizar los mitos. Pensar en ellos, malos o buenos, pero humanizados, crea cierto confort, cierto bienestar, también cierto extrañamiento al mismo tiempo. MARISTAIN: ¿Cómo fue su infancia, Arnaldo? ANTUNES: Bueno, nací en San Pablo en 1960, pertenezco a una familia normal de clase media. Soy el cuarto de siete hermanos. Mi padre es ingeniero y pasó toda la vida dando clases en la Universidad. Lo que recuerdo es que trabajaba muchísimo, llegaba tarde y muy cansado a la casa. Mi madre era ama de casa y cuidaba de nosotros. Yo también pasé un tiempo en la Universidad de Filosofía y Letras, pero luego mis actividades artísticas me restaron tiempo y tuve que dejar de estudiar. MARISTAIN: Su hogar fue bastante libre, según parece, porque pudo hacer siempre lo que quiso. ANTUNES: Sí, desde muy chico estuve interesado en los distintos lenguajes del arte. En mi adolescencia fui muy tímido y para vencer mi timidez empecé a crear. Primero fueron poemas, luego canciones y así seguí. MARISTAIN: ¿Qué poetas le interesan además de Haroldo de Campos? ANTUNES: Oliverio Girondo, Vicente Huidobro, Jorge Luis Borges, Lezama Lima, me estoy refiriendo a los de lengua española. MARISTAIN: ¿Y su propia poesía? ¿Puede analizarla, ser objetivo en torno a ella? ANTUNES: Sí. Creo que hay una línea entre mi poesía y el constructivismo, eso de ver al lenguaje como algo material, como algo muy lúdico, que a la vez proviene e incorpora elementos de la poesía concreta. También en mi poesía hay otro aspecto más lírico, ligado a la tradición de canción en Brasil. Fui también influido por la contracultura y por el rock and roll. MARISTAIN: Quizá por eso no nos damos cuenta cuando aparece un poema en sus canciones. Al menos no nos damos cuenta inmediatamente...me refiero concretamente a “Dinero”, ANTUNES: Sí, puede ser. Yo trato de hacer dos cosas muy distintas. Una es escribir un poema y la otra escribir una canción. Cuando escribo algo para ser leído es muy diferente a cuando escribo algo para ser cantado. Sin embargo, en la vida hay sorpresas y una de ellas fue que “Dinero” fue musicalizada por Jorge Ben Jor. De hecho grabó varios poemas de mi libro As coisas y me los mandó. Fue un presente que me hizo muy feliz. MARISTAIN: No es para menos, Caetano Veloso dice que Jorge Ben Jor es uno de los mejores músicos del mundo... ANTUNES: Sí, es maravilloso. Tuve la alegría de haber cantado con él en algunos conciertos. Además de esas canciones, hay otra que hicimos juntos que se llama “Cabelo”, después grabada por Gal Costa. MARISTAIN: Me desilusionó un poco su libro Doble duplo, me parece que tenía una traducción al español muy deficiente... ANTUNES: Es que es muy difícil traducir del portugués al español. Para mí el traductor de poesía tiene que ser poeta, para poder conseguir un efecto sonoro parecido al de la lengua original. Creo que la traducción de Iván Larraguibel (N.de R.diseñador gráfico venezolano) funciona como un auxilio, al tener los textos en español y en portugués y permitir la comparación. Pero no es una traducción rigurosa, no recrea los aspectos formales de mi poesía. Si bien es verdad que yo participé un poco en la selección de los poemas, para que fueran elegidos los que funcionarían mejor en español. Personalmente, pienso que mis mejores poemas son los más intraducibles. MARISTAIN: ¿Tiene planeado, de todos modos, hacer un trabajo más atento para que el público que habla la lengua española conozca su obra literaria? ANTUNES: Hay un proyecto de traducción en Argentina que está haciendo el poeta Reynaldo Jiménez y una artista visual que se llama Ivana Vollaro. Es un proyecto muy riguroso. MARISTAIN: ¿Qué opina de Gilberto Gil como Ministro de Cultura de su país? ANTUNES: Me gusta muchísimo, porque admiro mucho su obra y además creo que es una persona muy capaz, muy competente que está haciendo un trabajo interesante. El cine brasileño, por ejemplo, está en una fase muy buena de producción y de vitalidad. Así que estoy contento, me parece bien. MARISTAIN: ¿Y Lula? ANTUNES: Estamos esperando resultados de su gobierno. Creo que aún tengo esperanzas depositadas en él. Prometió muchas mejoras sociales en su campaña, pero hasta ahora no han resultado. Lo veo demasiado preocupado por mantener cierta estabilidad económica. Hay un clima de decepción generalizado con respecto a su gobierno, no obstante mantengo todavía algunas esperanzas. MARISTAIN: ¿Y Robinho? ANTUNES: ¡Maravilloso! ¿Qué puedo decir? Es un crack, uno de los mejores jugadores que han aparecido en los últimos tiempos. La dupla que hacía con Diego era fabulosa. ¿Sabes que mi equipo es el Santos? MARISTAIN: Sí, claro, por eso le pregunto. Hablemos de lo que realmente importa, Arnaldo, del fútbol. ¿Qué opina de Ronaldo? ANTUNES: A ver, Ronaldo es un genio, pero no está pasando una buena fase. No me ha gustado mucho su desempeño de los últimos partidos, sobre todo con la camiseta brasileña. También me gustan Ronaldinho Gaúcho y Cacá, creo que esos son los jugadores brasileños más interesantes actualmente. Claro que siempre está Roberto Carlos, con su patrón fijo, siempre rendidor, siempre competente. MARISTAIN: ¿Usted jugó al fútbol alguna vez? ANTUNES: ¡Por supuesto! Todos los brasileños hemos jugado al fútbol alguna vez. A veces era atacante, a veces era defensor, pero no era demasiado bueno. MARISTAIN: ¿Cómo se puede ser padre de familia, artista prolífico, famoso en su tierra, tantas cosas y no volverse loco? ANTUNES: Uno no tiene que hacer nada: basta con ser lo que uno es, y ya. MARISTAIN: Sus hijos trabajan con usted, uno dibuja, el otro canta... ANTUNES: Sí. Mi hija Rosa ilustró mi libro As coisas cuando tenía 3 años. Hoy ya tiene 15. A ella, Rosa, a mi hija Celeste, y a mi otro hijo Bras, los invité a hacer los coros de “A nossa casa”, en Saiba. Y fue un acierto. Me quedé impresionado de cómo la familia vibra bien. MARISTAIN: ¿Cuáles son sus próximos proyectos tanto literarios como musicales? ANTUNES: Ahora no tengo ningún libro planeado, he publicado el año pasado uno que se llamó ET Eu Tu, con la fotógrafa y artista plástica Marcia Xavier. Una relación orgánica entre el arte del verbo y el arte visual. En lo musical, estoy haciendo las giras de presentación del disco Saiba, por todo Brasil y seguramente por algunos otros países. MARISTAIN: Contaba Caetano Veloso que tiene proyectos de hacer un disco con Nando Reis, y resulta increíble la fuerza que ha tenido Titãs. Tanto usted como Nando tienen una carrera solista muy poderosa... ANTUNES: Sí. Precisamente ayer hablé con Nando. El acabó de grabar un disco, en el que hay una canción nueva que hicimos juntos y que resultó muy buena. MARISTAIN: ¿Conoció a Cassia Eller? ANTUNES: Sí, sí. No sólo la conocí, sino que también la admiraba. Era una persona increíble y una artista maravillosa. Su muerte representó una pérdida enorme para la música brasileña. MARISTAIN: ¿Se va a volver a unir Titãs? ANTUNES: No. No hay esa expectativa ni de mi parte ni de la del resto de los integrantes del grupo. Ya hace 12 años que salí de la banda, Saiba es mi sexto disco como solista. Claro que me gusta encontrarme con ellos y hacer canciones juntos. Sólo eso. |
EL HERMANO CAETANO
“Las chicas Gilmore no creen en las estadísticas”, anuncia una serie de televisión en Warner Channel. Caetano Veloso, tampoco cree en las estadísticas, decimos nosotros y siempre a juzgar por esa estampa de hombre joven en plena sesentera, a juzgar por ese discurso de la actualidad para un artista que tiene más pasado que pelos en la cabeza (y ojo que no estamos hablando de un sesentón calvo) y a juzgar, definitivamente, por un disco, el último de su extensa carrera, A foreign sound, que lo revela en plena forma física e interpretativa.
Nacido en San Salvador, Bahía, un 7 de agosto de 1942, Veloso no sólo se ha convertido en un referente obligado de su generación en Brasil, sino que también ha sabido, a fuerza de militar con lealtad en las primeras filas de un cosmopolitismo a veces exacerbado (Caetano parece hablar en todas las lenguas y conocer todos los destinos de la Tierra), estar siempre en el lugar adecuado en el momento justo.
Su imagen sofisticada y descuidada a la vez (por momentos una fotocopia gris de algún adolescente perdido en las sartreanas líneas de La náusea), la proverbial timidez que se desmiente a sí misma toda vez que Caetano agarra un micrófono o una pluma para defender con vehemencia alguna idea en la que cree y, sobre todo, una falta de complejos absoluta cuando de dejarse querer se trata, derivaron en un artista “global” que encanta a públicos que, a través suyo, se sienten ingresar en una dimensión estrafalaria, proveedora de un secreto a voces que sólo ellos tuvieron a bien descifrar.
Y a todos les da, Caetano, lo mucho que esperan de él.
A los españoles, por ejemplo, que durante la era Aznar (y a pesar suyo) redescubrieron América y avistaron ¡Tierra! desde una carabela con diseños de Custo y boda Real, no hay quien los convenza de que Veloso ya estaba recontradescubierto cuando Pedro Almodóvar comenzó a incluirlo en sus filmes. Que para cuando el manchego más internacional del mundo comenzaba a presumir de su íntima amistad con el bahiano, éste ya había transitado una larga ruta europea merced a su admiración expresa hacia la filmografía de Federico Fellini (que dio el antológico disco Omaggio a Federico & Giulietta en 1997) y gracias (o a desgracias) de su obligado exilio en Londres (que dio el muy británico Transa en 1969).
Lo cierto es que, desde Fina Estampa en 1994, la cultura más cool de la Madre Patria adoptó a Caetano como un hijo pródigo y exótico al que comenzaron a rendirle pleitesías desmesuradas no por la cantidad sino por la anacronía. Como sea, el Veloso ha sabido (como parece saber siempre todo), plegarse con su habitual aristocracia indiferente al furor castizo y mirar como desde arriba la pasión que despierta entre madrileños, catalanes y ainda mais.
Por lo pronto, ese glorioso sentido de la oportunidad, lo ha hecho formar parte del disco más importante de los últimos tiempos en España. Se trata de Lágrimas negras, una idea del cineasta Fernando Trueba que reunió al pianista cubano Bebo Valdés con el cantaor flamenco Diego El Cigala. Y aunque la versión de “Eu sei que vou te amar”, de Vinicius de Moraes y Antonio Jobim, acaso sea la menos lograda de la placa, ahí se escucha la voz de Caetano recitando “Corazón vagabundo”.
Y aunque no fueron pocas las veces en que el bahiano ha expresado su afecto por Pedro Almodóvar, es prueba de su aristocracia la levedad con que se toma la presencia a su alrededor de las nuevas estrellas castizas. Como ejemplo, el alojamiento en su casa de la hollywoodense Penélope Cruz, “ mientras rodaba Woman On Top, pero no coincidí con ella”, según contó el propio Caetano a su amigo Pedro en una entrevista que el cineasta le hiciera para Club Cultura.
Por el Norte las cosas no son distintas. Mientras el cantautor Beck anuncia con bombos y platillos su afición a la música de Caetano, evitando con ello cualquier acusación de plagio que puedan merecer (y no merecen) las tonadas brasileñas incluidas en el disco Mutations, la canadiense Nelly Furtado no puede dar crédito al sí de Veloso cuando el brasileño aceptó cantar con ella el tema “Islandof wonder”. Y otra vez el sentido de la oportunidad que salva a Caetano del ridículo en el que sí cayó su gran amigo Gilberto Gil cuando aceptó participar en el disco de la mediocre cantante italiana Laura Pausini.
Brasil, en cambio, ha comenzado a mostrar algunas fisuras en torno a la omnipresencia del célebre cantautor. Si bien su figura sigue teniendo un peso enorme en el modo de pensar la música popular brasileña, han empezado a aparecer en la escena algunos artistas que sin dejar de reconocer la grandeza de la obra de Veloso, cultivan la osadía de crecer lejos de su sombra.
El caso más paradigmático de esta desmarcación la representa el talentosísimo Zeca Baleiro, un cantautor nacido hace 39 años en San Luis de Maranhao y quien con 5 discos en su haber (el último hecho en “parcería” con Raimundo Fagner, un hijo subvalorado de la MPB), ha sido llamado por los críticos “un neotropicalista”.
Es interesante ver cómo “en el caso Baleiro”, Caetano Veloso, pierde sus estribos. Ya no le importa que Zeca haya sido “descubierto” por su gran amiga y socia ideológica Gal Costa (que invitó a Baleiro a cantar en su unpluged de MTV y lo dio a conocer al mundo), o mucho menos quedar como un hombre “no enterado” (“me gusta su voz, creo que canta bien”) que no ha escuchado con atención a un letrista original y a un músico ecléctico, realmente poderoso, cuya popularidad crece día a día. Caetano, quizás dolido por la visión crítica que propone Baleiro en torno a la MPB (según Zeca, la MPB dejó afuera a muchos músicos regionales de Brasil), lo ignora por completo. Incluso, fue injustamente crítico con “Lenha”, la canción más popular de Baleiro de quien Simone hiciera una versión bastante deficiente. “No sé por qué Simone se empeña en cantar esas tonterías”, dijo más o menos Veloso a la prensa de su país. Y aunque luego se disculpó mediante un correo electrónico con Zeca, quedó sentado que el maranhense no goza del dedo pulgar levantado de Caetano.
El agua, de todos modos, no ha desbordado el cauce del río por el que Caetano Veloso, con sus jóvenes 60 y pico, sigue navegando en paz, con la lucidez como última moneda de cambio y el talento como exclusivo pasaporte por el mundo.
MARISTAIN: Su carrera, su vida, resultan modélicas para muchas personas que lo admiran, ¿es consciente Caetano de que mucha gente quiere ser como usted?
VELOSO: Espero, por el bien de esas personas, que no lleguen a ser como yo.
MARISTAIN: Tengo un amigo que siempre dice: “No nos importa que todas nuestras mujeres estén enamoradas de Caetano, porque nosotros también estamos enamorados de Caetano”.
VELOSO: Esto sí me gusta mucho.
MARISTAIN: ¿Cuánto le ha costado conseguir esta calma, esta serenidad de la que ahora hace gala?
VELOSO: En realidad, hace un largo rato que muy pocas veces me siento sereno y calmo. Aprendí a cantar con mi madre. Ella es calma y serena. Cuando canto, traigo su estilo y su espíritu.
MARISTAIN: ¿Podría decirnos algo acerca de su nuevo disco, A foreing sound? ¿Cómo eligió el repertorio?
VELOSO: Es un viejo proyecto. Años antes de empezar a soñar con Fina Estampa, ya tenía planes de grabar las canciones americanas que han ayudado a formar nuestra sensibilidad. Cómo abandoné y retomé el proyecto mil veces, los años y las décadas fueron pasando y las elecciones de repertorio fueron cambiando. Así que al fin ya no iba a hacer un disco de standards, sino un disco que incluyera el rock, el “después del rock” y que recreara el cliché de tratar a las canciones americanas con ritmo de bossa nova. Que comentara también la presencia de la cultura de masas americanas en nuestras vidas. Con ironía casi imperceptible y con mucho amor. Por eso se abre el disco con una falsa canción brasileña (“The Carioca”) y, por el medio, se oye “Feelings”, que es una falsa canción americana, escrita y grabada en Brasil por un brasileño, y que se convirtió en un éxito internacional. “Diana” es tratada igual que la canción tropicalista “Baby”, de 1968, que a su vez hacía referencia entonces a “Diana”.
MARISTAIN: ¿Usted siempre ha sido así, tan meditativo, tan contemplativo, como aparece en A foreign sound? Me temo que no. Lo recuerdo en la etapa de Beleza pura, particularmente un show en el Gran Rex o en el Ópera de Buenos Aires, estaba usted “desatado”...
VELOSO: ¿Te parece que sueno muy meditativo en A Foreign Sound? Puede ser. Pero no lo soy siempre. Pienso mucho. Leo mucho. Siempre parecí pertenecer a la raza de los meditativos. Pero me gustan el carnaval, las raves, los bailes funk, los shows de rock, y sobre el escenario todo eso aparece. Creo que en el concierto de A Foreign Sound, aunque esté casi todo el tiempo sentado, algo de todo eso está presente.
MARISTAIN: Hace unos días, cuando sucedió lo de Haití volví a escuchar su canción y entendí, sin que nadie me explicara, lo que estaba pasando allí... ¿Esa canción nació acaso de la desesperación por lo que sentía que estaba pasando a su alrededor?
VELOSO: Sin duda. Debo confesar que yo también pensé mucho en aquella canción cuando leí sobre lo que pasaba en Haití.
MARISTAIN: ¿Haití es un destino intercambiable (hoy está aquí, mañana está allá), e inevitable para los pueblos sometidos?
VELOSO: El escritor V.S. Naipaul, en su larga y amarga apreciación de la Argentina, concluye que ese elegante país del sur de América del Sur repite el modelo haitiano, aunque crea ser el contrario. Es como decir que en la América Latina y el Caribe los horrores de Haití son la estructura esencial escondida por detrás de todas las otras nacionalidades. Bueno, Naipaul es un trinitario de origen indiano que logró ser reconocido en Londres como uno de los mejores prosistas de la lengua inglesa. Su desprecio por las ilusiones del Tercer Mundo toma siempre un tono de exagerado “realismo”. Escribí la canción que dice “Haití es aquí / Haití no es aquí” años antes de leer esas páginas del trinitario sobre Argentina. Sabemos que Haití es el resultado de la única revolución esclava victoriosa en las Américas. Pero también de la reacción contra esa aventura, por parte de países cómo Brasil y Estados Unidos, que estaban llenos de miedo de que pasase lo mismo en sus tierras. Hay un paralelismo inevitable con lo que ocurre con Cuba hoy. Aunque no sea muy sensato simplificar las cosas en términos de ese paralelismo. De todas maneras, la superación de las cuestiones fundamentales que las Américas tienen que enfrentar, tienen en el caso haitiano un paradigma. Y todo sobre expansión de Occidente, raza, nuevo mundo, no se resuelve sin que se resuelva Haití. La metáfora Haití y la dolorosa vida real de Haití.
MARISTAIN: ¿Es usted un hombre desencantado, escéptico, con respecto a la política?
VELOSO: Soy más desinteresado que desencantado con la política. Quiero decir: nunca me encantó la política. Así que no puedo desencantarme con ella. Creo solamente que podemos hallar soluciones buenas para problemas importantes, aunque no sea cierto de que lleguemos realmente a hacerlo.
MARISTAIN: Cuando volví a escuchar “Haití”, sentí que Brasil ya no era “tan” Haití.
VELOSO: Para eso también escribimos canciones: para que, en algún nivel nos superemos a nosotros mismos.
MARISTAIN: ¿Cuál es su idea de México?
VELOSO: Solo canté en México una vez. Volví a México saliendo por tierra de los Estados Unidos unos días después del 11 de septiembre (estaba en Los Ángeles para una fiesta del Grammy que nunca se hizo). Adoro México. Quizá sea el más bello país de las Américas. La Ciudad de México es demasiado grande, pero el color de las paredes, la Catedral, la pintura mural todo es muy fuerte. Las dos veces que visité la ciudad, salí para ver las pirámides de Teotihuacán. Aquello me impresionó mucho. Mostré las fotos a mi hijo mayor, Moreno, y a mi joven mujer. La segunda visita fue doblemente impresionante: era día de la Independencia de México y salíamos de California dejando Estados Unidos bajo el impacto del ataque al World Trade Center. Las dos torres derrumbadas, el cielo sin aviones por una semana, la gente sin saber qué decir o qué pensar. Ver a las dos pirámides, la del sol y la de la luna enteras allí, en medio a una multitud de descendientes de los antiguos habitantes de aquellas tierras en plena fiesta fue una experiencia inolvidable.
MARISTAIN: ¿Sigue pensando que fueron los intelectuales brasileños los que terminaron con el Cinema Novo?
VELOSO: No creo haber pensado así jamás. El Cinema Novo fue un movimiento importante, produjo algunas obras maestras algo bárbaras, y tuvo una gran repercusión internacional (en Europa sobre todo, pero es bueno acordarse de que Martin Scorsese ubica a Glauber Rocha entre sus más importantes influencias). Acabó como acaban los movimientos: con el tiempo. Los directores importantes siguieron haciendo películas, a veces mejores que en los años heroicos. Algunos periodistas atacaron el aspecto estatizador de los mecanismos de producción. Pero los “intelectuales” nada hicieron de especial contra el Cinema Novo. Y ahora tenemos buenas películas (Cidade de Deus, Central do Brasil, Deus é Brasileiro, Lisbela e o Prisioneiro, O Homem que Copiava), algunas dirigidas por jóvenes cineastas, otras por veteranos del Cinema Novo.
MARISTAIN: ¿Siente que con esas películas está comenzando una segunda vuelta? ¿Podría llamarse esa segunda vuelta “La venganza de Glauber Rocha”?
VELOSO: La venganza de Glauber Rocha sería la vuelta de sus películas a las pantallas internacionales y eso como resultado de la apreciación de las películas nuevas que se producen en Brasil. Creo todavía que algo así ocurrirá.
MARISTAIN: Después de casi 20 años de haber filmado Cinema falado, ¿cómo sería la película que dirigiría hoy? ¿Se parecería a alguna de su querido Federico (Fellini) o de su no menos querido Pedro (Almodóvar)?
VELOSO: No han pasado todavía 20 años. O Cinema Falado se estrenó a fines del 86. Y siempre deseo volver a hacer películas. Si me parece que las puedo hacer, pienso que serán muy diferentes de O Cinema Falado (ya pensaba así mientras hacía aquel filme). Pero estoy seguro también de que serían muy distintas a las de Fellini o Almodóvar. De pronto, es muy difícil hacerlas tan bien cómo ellos. Después, mis ideas creativas son de otra naturaleza.
MARISTAIN: De todos los muertos queridos brasileños (Ayrton Senna, Cassia Eller, Wally Salomao, Jorge Amado, Cazuza, Hilda Hirst...), ¿a quién extraña más, cuál lo ha entristecido más?
VELOSO: El poeta Wally Salomao, sin dudas. Desde mi adolescencia, fue uno de mis amigos más íntimos.
MARISTAIN: ¿Los ve seguido a Chico Buarque y a Djavan, tiene comunicación con ellos?
VELOSO: Nos veíamos con mayor frecuencia hace algunos años. Hubo un tiempo en que salíamos con Djavan y su primera mujer, y Paulinho da Viola con su segunda (sigue siéndolo). Chico no se deja ver demasiado, pero la verdad es que en los últimos meses he estado con Chico algunas veces y ninguna con Djavan. Es que Djavan ahora vive afuera de la ciudad. Mas cuando nos vemos, hay siempre mucha intimidad y cariño. Veo con mayor frecuencia hoy algunos músicos más jóvenes: Rodrigo Amarantes (del grupo Los Hermanos), Doménico Lancelotti, Alexandre Kassim, Arnaldo Antunes, MV Bill, Gabriel O Pensador, Nando Reis y, por supuesto, a mi hijo Moreno.
MARISTAIN: ¿Se imagina un Brasil sin Hermeto Pascoal, sin Arrigo Barnabé, sin esos experimentadores?
VELOSO: Por supuesto que no.
MARISTAIN: ¿Se siente lejano a paulistas como Nando Reis o Arnaldo Antunes?
VELOSO: No, para nada. ahora mismo preparo canciones en sociedad con Nando Reis. Hablamos ayer por teléfono y estuvimos juntos en San Pablo cuando presenté un show con canciones de A Foreign Saound. Y Arnaldo es un gran amigo. He tenido siempre gran admiración por el trabajo de Antunes. Nando es muy bueno por su modo de tocar y componer. Y tiene un temperamento de verdadero artista. Pero Arnaldo me ha siempre interesado más por su inventiva, por su relación con las palabras y por su voz grave. Además, como persona, es un tipo excelente.
MARISTAIN: Siempre me impresionó la letra de “Jorge de Capadocia”, sobre todo esa idea de que nuestros enemigos tengan manos y pies, pero que no me toquen ni me alcancen. ¿Tan generoso es Jorge Ben, tan angelical como parece?
VELOSO: Jorge Ben es uno de mis artistas favoritos de todos los tiempos. Generoso no es una palabra que me surge cuando pienso en él. Angelical, sí. Pero esa letra de “Jorge de Capadócia” él la sacó de una oración popular a San Jorge, muy conocida en Brasil. Él la adaptó y le puso música. Las frases que te impresionan son de la oración tradicional.
MARISTAIN: ¿Tuvo usted que vestirse alguna vez “con las ropas y las armas de Jorge”?
VELOSO: Muchas veces canto esa canción cómo si utilizase un escudo real.
MARISTAIN: Dijo Zeca Baleiro a MARISTAIN México: “No hay un solo músico de mi generación que no reconozca la grandeza de su obra, pero no por eso necesitamos ser sus seguidores, como si él fuera el pastor de una secta, un Mesías”. ¿Qué opina?
VELOSO: Estoy totalmente de acuerdo y agradezco a Zeca Baleiro por haberlo dicho con tanta precisión.
MARISTAIN: Por medio de Zeca Baleiro, precisamente, conocimos la obra de artistas como Antonio Vieira. ¿Siente que su generación le dio la espalda a los artistas regionales de la vieja guardia?
VELOSO: ¿Antonio Vieira? Quizá yo también le haya vuelto la espalda. A menos que se esté hablando de Antonio Vieira, el cura genial del período barroco que dejó los textos extraordinarios de sus sermones. De él dijo Fernando Pessoa que era “El emperador de la lengua portuguesa”. Pero quizá Zeca Baleiro hablaba de alguien que canta emboladas y que yo no conozco.
MARISTAIN: ¿Qué les responde a aquellos que dicen que ningún artista nuevo puede surgir en Brasil para el mundo sin la bendición de Caetano Veloso?
VELOSO: Que eso es totalmente falso. Los Racionais Mcs ya eran un fenómeno de ventas y prestigio en ciertos círculos cuando los oí por primera vez. Todos los grupos de rock de los 80 se afirmaron sin mi intervención (con la sola excepción de Barão Vermelho, sobre quien hablé mucho porque oí el disco antes de que saliera). Gabriel o Pensador, Marcelo D2, Nação Zumbi, Lobão, el artista que quieras quieras: todos se impusieron, sea a la crítica, sea al mercado, sea a los dos, sin una palabra mía. Algunos, incluso, con duras palabras suyas en mi contra. Por otro lado, artistas de quien hablo repetidas veces como Afroreggae o Martnália o Virginia Rodrigues no encuentran espacio en la escena brasileña.
MARISTAIN: ¿Se mete mucho en la carrera de Moreno?
VELOSO: Estoy interesado en todo lo que respecta a Moreno. Pero no hago nada relativo a su música que no sea a pedido suyo. La verdad es que él es un gran consejero. Nadie en el mundo me ayuda más que él.
MARISTAIN: ¿Cómo ve la carrera de Belô Veloso?
VELOSO: Con cariño de tío. Belô tuvo muy buena acogida de crítica cuando salió su primer disco. La gente sentía que una inteligencia personal comandaba las elecciones de repertorio y el estilo de los arreglos. Y que esa inteligencia era suya. Yo estaba de acuerdo con esa visión.
MARISTAIN: A veces me cuesta ver los puntos positivos que usted encuentra en la música de Daniela Mercury.
VELOSO: Para mí son obvios. Daniela representa la madurez de una tradición sagrada de la ciudad de Bahía: la música de carnaval, de los llamados “tríos eléctricos”. Y ella representa esa madurez en todos los niveles: técnico, emocional y comercial. Es increíble ver a esas chicas (como ella y Ivete Sangalo o Margareth Menezes) sobre un camión durante seis o siete horas seguidas, arrastrando multitudes que bailan, cantando sin cansarse y sin perder el entusiasmo o la afinación. Y son estrellas nacionales, podrían guardarse más, pero no, les gusta hacerlo. Y todo viene de la idea de Moraes Moreira de llevar a los “tríos” el cante y los ritmos de los “blocos” afro. Yo soy el autor de la canción “Atrás do Trio Elétrico”, de 1968, que llamó la atención del Brasil hacia la fuerza del carnaval de Salvador. Cuando Daniela canta una canción del Ilê Aiyê y hace que todas las chicas de Río y São Paulo la canten, me siento reconfirmado y sé la importancia histórica que eso tiene. No hace falta que tú lo entiendas pronto. A veces peleo con los periodistas brasileños cuando parece que ellos pueden matar esa fuerza. Y es muy curioso que Elvis Presley les parezca una visión clásica.
MARISTAIN: ¿Le gustan todos los discos de su hermana, María Bethania, o a veces es crítico con ella?
VELOSO: Amo todo lo que viene de ella. Es mi hermanita. Y es un genio. Sobre el escenario no hay nadie igual. Y sus nuevos discos son todavía mejores que los antiguos. Brasileirinho fue mi disco favorito el año pasado.
MARISTAIN: ¿Qué es lo que más le gusta de la nueva música brasileña?
VELOSO: Su capacidad de repetir: ¡soy fuerte! Cuando oigo a Nação Zumbi, DJ Dolores y Osquestra Santa Massa, Racionais Mcs, Marcelo D2, Seu Jorge, Maria Rita, Jair Oliveira, Max de Castro, la música del carnaval de Bahía, los pagodes comerciales de Río y São Paulo y Minas, Moreno, Domênico e Kassin pienso que Pixiguinha, João Gilberto, Tom Jobim, Chico, Djavan, nosotros, los tropicalistas, no tuvimos la oportunidad de trabajar con un piso histórico tan consistente.
MARISTAIN: Se dice que los músicos brasileños son los únicos del mundo que pueden vivir sin ser conocidos fuera de las fronteras de su país y que en general son displicentes con la posibilidad de trasponer los límites nacionales. ¿Es esto cierto o es un mito?
VELOSO: Los brasileños no creían en la existencia real del mundo exterior. El Brasil es muy grande territorialmente y muy singular culturalmente (hablamos portugués en América, estamos muy mezclados racialmente desde los comienzos), además todas las grandes concentraciones urbanas crecieron lejos de las fronteras, en la orilla del océano. Pero eso ha cambiado. Hay muchos emigrantes brasileños en Estados Unidos y también en Europa. Y ya sabemos que hay vida real fuera del mapa del Brasil. Carmen Miranda lo anunció. Jobim y João Gilberto lo consolidaron. Milton Nascimento lo reconfirmó. El mundo ahora sabe que hay una música popular brasileña interesante e importante. El mundo tampoco creía en la existencia real del Brasil.
MARISTAIN: Una vez Gil le dijo a Marília Gabriela que de los dos el verdadero intelectual era usted. ¿Se siente más un artista que un intelectual o esos dos conceptos van unidos en su imaginario?
VELOSO: Me siento más un artista. Pero escribí un libro y hablo mucho. Leo mucho también. Pero sin método.
MARISTAIN: ¿Qué está leyendo ahora?
VELOSO: Sin método, estoy releyendo a Nietzsche en la traducción de mi amigo Paulo Cesar de Souza (Humano, Demasiado Humano y Aurora), mientras tomo conocimiento de la obra del angolano Agualusa, estudio los textos teóricos del psicoanalista brasileño M.D. Magno, y los del jurista y cientista político Mangabeira Unger. En medio de todo eso, pasé dos semanas afuera de Brasil(Londres y Nueva York) y allí leí No Woman No Cry, una autobiografía de Bob Marley escrita por Rita Marley, seguida del libro de Kapucinszki sobre Ailé Selasié, The Emperor. Fue una gran experiencia leer esos dos libros uno después del otro. Los recomiendo a ambos.
MARISTAIN: De todos sus discos, ¿hay alguno que quisiera volver a grabar?
VELOSO: A todos, para hacerlos mejor.
MARISTAIN: ¿Qué es lo que hace vigente a una obra, la suya, en este caso?
VELOSO: No pienso que mi trabajo sea todo “up-date”. Hago lo que puedo.
MARISTAIN: ¿Qué valor le da a la crítica?
VELOSO: Sin duda, soy un artista crítico. El aspecto crítico está adentro de mi trabajo artístico. Y se nota. Así que estoy siempre a favor de competir con los críticos en su campo. Y no hay mayor señal de respeto al trabajo de los críticos que esa.
MARISTAIN: ¿Qué les dice a aquellos que preferían al Caetano experimental de Transa al intérprete de covers latinoamericanos?
VELOSO: Bueno, por empezar, Transa no es tan experimental. Araçá Azul sí lo es. Eso sí, acepto el concepto usual de “experimental” como algo que no ha terminado en mí. Porque si sigo la línea de mi mente, encuentro que grabar algunas canciones latinoamericanas conocidas pudo ser (y en mi caso fue) algo muy experimental. Fina Estampa no fue un disco para entrar en el mercado convencional de canciones grabadas en español (Miami y México, por ejemplo; y no me estoy refiriendo al pueblo de Miami ni al de México, sino a los dueños de las fábricas de éxitos, que notaron esto que digo muy claramente y desde el principio). Por otra parte, A Foreign Sound es un disco “difficult easy-listening”.
MARISTAIN: ¿Cuándo fue consciente de la trascendencia musical y cultural que tendría (y tiene) lo hecho en Tropicalia?
VELOSO: Desde el comienzo, siempre estuve muy consciente de ello.
MARISTAIN: De todos sus productores y arreglistas, ¿Es Jaques Morelenbaum quien más lo ha entendido?
VELOSO: Jaques es a la vez el más capaz musicalmente y el más receptivo a mis ideas, paciente con ellas y conmigo. En A Foreign Sound me enteré que él incluso canta con mi voz: como productor él conduce tan bien mi trabajo frente al micrófono que al fin él me ayuda a construir mi canto. Sin hablar de los arreglos.
MARISTAIN: ¿Cómo es un día suyo, Caetano?
VELOSO: Imposible describir un “día mío”. Eso no existe. No tengo un día regular, uno igual al otro.
MARISTAIN: ¿Le ha resultado difícil la paternidad?
VELOSO: Nunca. Es la más dulce de las obligaciones. Y no hay mayor amor que el que un padre puede sentir hacia su hijo. Para mí, como padre, incluso me resulta difícil creer que el amor de madre puede ser tan grande.
MARISTAIN: ¿Siente nervios cada vez que sale al escenario?
VELOSO: No siempre. Cuando hago mis shows y ellos ya están listos y el estreno pasó y ya sabemos todo, ni siquiera pienso en eso una vez durante el día. Y cuando llega la hora de subir al escenario, sigo conversando sobre otras cosas con los músicos y técnicos hasta el último segundo. Y salgo tranquilo y concentrado.
MARISTAIN: A menudo salen discos con “Lo mejor de Caetano VELOSO”. ¿Para usted qué es “Lo mejor de Caetano Veloso?
VELOSO: Esos álbumes son hechos por la grabadora, la casa discográfica, sin pedirme opinión. En general, tienen portadas muy feas. En cuanto a las canciones, nunca me parecen “lo mejor”. Pero tampoco sé yo lo que sea “lo mejor”. Bueno, me gustan las ediciones de Uns, la de Beleza Pura, la de Os Meninos Dançam, la de Recuerdos de Ypacaraí, la de Minha Mulher... MARISTAIN: Cuando le preguntamos al escritor Martín Amis qué sentía cuando escuchaba decir de él “El Mick Jagger de la literatura”, él retrucó: ¿por qué nadie dice de Mick Jagger el Martín Amis del rock? ¿Usted diría lo mismo a quiénes lo definen como “El bob Dylan del Brasil”?
VELOSO: No puedo decir lo mismo: Brasil no es literatura (algo respetable) y Estados Unidos no son Rock (basura). Bob Dylan es Rock sólo un poco. Yo lo soy todavía menos. Creo que tengo un temperamento opuesto al de Dylan: quiero explicarme, dejar claro, explicitar el proceso. Dylan siempre quiso ocultarse como autor y como persona. Pero sí, es verdad, a nadie se le ocurriría decir “Bob Dylan es el Caetano Veloso de los Estados Unidos”. A pesar de que pertenecemos a la misma generación y a pesar de que ambos hemos oído “Silvaren” cuando optamos por las guitarras eléctricas y por el acercamiento al rock. Pero, de los artistas de lengua inglesa de esa generación, creo que me identifico con la entrevista de Lennon a Rolling Stone cuando rompió con McCartney; con el leonino narcisismo de Jagger sobre el escenario; la dulzura del canto de PaulMc Cartney; y la fama de conocedor de literatura de Bob Dylan. Pero soy brasileño: crecí con la bossa nova y, por causa de João Gilberto, me gustaron desde temprano el cool jazz, Chet Baker y Miles Davis. El rock, solo después de las películas de Godard, y después de que los ingleses le dieran un gran up-grade al género.
MARISTAIN: A propósito de Mick Jagger, ¿qué recuerda de la vez que lo entrevistó?
VELOSO: Me acuerdo muy bien de todo. Él es muy simpático e inteligente. Contestaba con claridad a todas las preguntas. Después fuimos a la casa de Marina Schiano, una ex-modelo, productora de moda, que es mi amiga y también suya. Allí encontré a Andy Warhol, que era un tipo de muy buena conversación. Y estaban Calvin Klein, Jerry may, Bianca Jagger. Walter Salles, el director de Central do Brasil y de Diarios de Motocicleta, dirigía las tomas de la entrevista. Pero yo no era en realidad el entrevistador. Estaba allí solo para ayudar al áncora del programa, que no hablaba inglés. Él hacía las preguntas a Mick en francés y Mick contestaba en inglés. Yo era un músico que hablaba un poco de inglés. Acepté hacer la traducción porque toda la gente del programa era mi amiga y también porque admiro a Mick Jagger. Cuando lo vi sobre el escenario en 1969/70 pensé: - ¡Es el teatro dionisíaco! ¡Es Nietzsche!
MARISTAIN: Brasil resulta, para muchos que no vivimos allí, una clave para creer en un mundo mejor. ¿Es mucho esperar de Brasil, es demasiado pedirle?
VELOSO: Brasil tiene muchos problemas profundos y profundamente enraizados en su historia. Pero no puedo negar que también nosotros siempre volvemos a pensar en él cómo en una promesa de una vida realmente buena. ¿Por qué? Si la policía corrupta y brutal no logra reprimir el tráfico millonario y mata a niños indefensos. ¿Por qué? Si tenemos la peor distribución de renta de Occidente No sé. La verdad es que en las calles y en las casas parecemos dulces y, de todas maneras, somos un pueblo original. Una inmensa isla de habla portuguesa en la América del Sur, con una población mestiza, un politeísmo africano muy presente y visible, mezclado con un catolicismo de raíz popular. Un país repleto de cantantes, compositores e instrumentistas geniales. Con futbolistas que parecen ángeles. Y esa bendición de no ser un éxito material en el mundo tal cual se encuentra. ¿Qué se puede ser de eso? Tomarlo como una promesa. Aunque algunos pueden sentirlo como una amenaza.
MARISTAIN: Siempre donde hay un brasileño, uno espera una revolución de los sentidos, una superación de la norma: en la música, en la moda, en la literatura, en el fútbol, ¿qué cosas han hecho a ese país tan rico, tan interesante, tan prodigioso?
VELOSO: Algo tiene que significar ser un país gigante, en el Nuevo Mundo, en el Hemisferio Sur, de habla portuguesa y población racialmente mezclada. Son demasiadas desventajas como para no pensar en una oportunidad de redención.
MARISTAIN: A veces, los que no somos brasileños equiparamos el hecho de serlo con cierto virtuosismo inalcanzable, como casi una utopía hecha nación, ¿exageramos, tenemos una idea equivocada de Brasil?
VELOSO: Sí. Pienso que exageráis y escondéis algunas cosas. Brasil también es mucho sufrimiento. Ya he dicho por qué me parece que esa ilusión de utopía es inevitable cuando uno piensa o se acerca a Brasil.(Bueno, el nombre Brasil era el nombre de una isla utópica en la Edad Media europea y la Utopía de Morus, hay quien dice que estaba inspirada en las noticias de nuestro Brasil.)
MARISTAIN: ¿Qué es Brasil para usted?
VELOSO: Brasil es el país donde nací y donde siempre he vivido (fuera de los dos años y medio en que estuve exiliado en Londres; exiliado por las autoridades brasileñas): no puedo tener una visión objetiva.
MARISTAIN: ¿No siente a su país como una nación que tiene mucho para enseñarnos, mucho para darnos?
VELOSO: Sí. Y todavía mucho más para aprender.
MARISTAIN: Usted, que tanto apoyó al gobierno de Fernando Cardozo, ¿cómo está viviendo “La era Lula”?
VELOSO: No he apoyado a Fernando Henrique. Simplemente voté por él en su primera elección. Cuando quiso reelegirse, no voté por él. Lula tiene muchos puntos en común con Cardozo: los dos son expresión de São Paulo, de la izquierda de la Universidad de São Paulo, de la fuerza económica de São Paulo. Los dos son personas respetables y la llegada de ambos a la presidencia tiene un gran valor histórico para nuestro país. Pero son personas, a mi entender, que el Brasil debe saber usar y, al mismo tiempo, saber librarse luego.
MARISTAIN: ¿Qué hizo a Latinoamérica vivir tan a espaldas de Brasil: la lengua portuguesa?
VELOSO: El hecho de que hablamos portugués nos da la sensación de vivir en un ghetto. Pero el país es inmenso y muchas veces parece un boceto de líder de Latinoamérica. Hay un momento en que miramos hacia arriba para los países de habla castellana; y otro momento en que miramos hacia abajo para ellos. Y a ellos les pasa lo mismo que a nosotros.
MARISTAIN: ¿Lo está haciendo bien Gilberto Gil? ¿Consultó con usted antes de aceptar el ministerio de Cultura?
VELOSO: Sí. Me preguntó si debía aceptar o no el cargo. Llegué a decirle que no, pero la verdad es que él quería ser Ministro de Cultura. Y parece estar muy feliz donde está ahora. Hay problemas prácticos que no se están resolviendo, y no hay dinero, pero Gil trajo visibilidad al ministerio y trajo discusiones modernas al ámbito cultural brasileño. Como esa cuestión de los derechos frente la reproducción digital y la Internet, por ejemplo.
MARISTAIN: ¿El arte es su único vicio?
VELOSO: Sí, al menos eso creo.
MARISTAIN: El tiempo pasa, Caetano, y siempre seguimos esperando que un disco suyo nos sorprenda, que algunas de sus declaraciones nos ilumine ¿Le pesa eso, siente responsabilidad, demasiadas demandas de sus admiradores?
VELOSO: No. No lo siento así. Me gusta hacer música, aunque yo no tenga un gran talento musical. Sé que hay gente que piensa que lo que hago con mi pequeño talento es algo grande, pero yo no estoy convencido de eso. De lo que sí estoy convencido es de que no me pesa demasiada responsabilidad.
MARISTAIN: Además de cantar con Sergio Godinho, ¿qué otros lazos ha tratado de tender con Portugal?
VELOSO: Canté con Amália a mi lado en el Coliseu de Lisboa. Grabé fados con acento portugués. Grabé con Eugenia Mello e Castro. Canté con Pedro Abrunhosa. Y todavía no he hecho siquiera una tercera parte de lo que quiero hacer en, con y para Portugal.
MARISTAIN: ¿Siente algo especial cuando canta en Lisboa o en Oporto, por ejemplo?
VELOSO: Sí, muchas cosas. Portugal es un punto esencial en mi mitología personal. Adoro el hecho de que el Brasil haya sido colonizado por Portugueses.
MARISTAIN: A estas alturas, ¿puede asegurarnos de que navegar es preciso?
VELOSO: Bueno, la verdad es que no fui yo el que hizo esa afirmación. Fue María Bethânia la que me pidió que le escribiera un fado conteniendo la famosa frase de los argonautas que ella encontró en un texto en prosa del poeta Fernando Pessoa. Y así lo hice.


